El ideal revolucionario de Mayo, Mariano Moreno y el Plan de Operaciones


El ideal revolucionario de Mayo, Mariano Moreno y el Plan de Operaciones
Algunas reflexiones en torno a la constitución de la Argentinas como Nación y
al texto más discutido de la historiografía patria

La obra de Norberto Galasso “La Revolución de Mayo y Mariano Moreno”[1] ha traído recientemente a la luz una vieja polémica relacionada con los orígenes de nuestra nación, vinculada a su momento fundacional, de ahí que la misma, a pesar que pueda resultar una polémica no propia de nuestra era sino de la modernidad -en tanto intenta vincular el nacimiento de un estado con un relato-, resulte aun de gran interés.
El autor al que nos referimos[2] al decir de Miguel Ángel Scenna en Los que escribieron nuestra historia[3], se cuenta entre la séptima generación historiográfica. Lo califica como laborioso investigador que ha volcado sus análisis esencialmente en el estilo biográfico, tratando de rescatar lo nacional y popular de nuestro pasado. Rescata el autor dos trabajos elaborados por Galasso, a los que califica como cuidadosamente minuciosos, intensamente elaborados con profundidad y con franca simpatía por los personajes tratados: “Vida de Scalabrini Ortiz” y “Manuel Ugarte”.
Y también es importante señalar en este punto que el primero de los libros editados por Galasso en 1963 se basa en una revisión de las ideas políticas del secretario de la 1º Junta.[4]
Galasso en la obra que comentamos analiza a la Revolución de Mayo desde distintas corrientes historiográficas.
Para la historia oficial, sostiene, es el momento en que nace la Patria pues nos separamos de España iniciando nuestra vida independiente. Sin embargo, si esto fuera así, se pregunta: ¿fuimos independientes siempre, soberanos como país desde esa fecha hasta hoy? ¿se nos está hablando de Patria como entidad autónoma o meramente del uso de atributos formales como la bandera, el himno y el escudo? Si fue así, ¿por qué declaramos la independencia seis años más tarde?
Explica que esa corriente historiográfica no considera preguntas propias de la historia a las dos iniciales, al tiempo que da como respuesta a la tercera que para 1810 las condiciones mundiales no eran favorables. Galasso, sostiene que esa respuesta no resulta adecuada, pues para 1816 la situación mundial era mucho más adversas que para 1810.
Galasso, continua desafiando ese relato histórico preguntándose por que la 1º Junta juró obediencia al Rey Fernando VII, no conformándose con la respuesta de “la máscara de Fernando VII”. Manifiesta que resulta evidente que ninguna revolución puede enmascarar sus objetivos, ninguna dirigencia revolucionaria puede asumir el poder y declararse totalmente opuesta al adjetivo que agitó contra su lucha pues ello seria considerado como abierta traición por parte de los sectores que se movilizaron para llevarla al poder. Quizás alguno, sostiene, intente convencernos que sosteniendo que esa maniobra urdida en secreto por la dirigencia fue transmitida al resto del pueblo, con lo cual el secreto dejaba de ser tal y el pueblo debió pensar: si no era posible declararnos independientes, ¿para que la revolución?.
La interpretación oficial caracteriza a la revolución dice como: separatista, independentista, antihispánica, e incluso probritánica. Esta versión sostiene que luego de las Invasiones Inglesas, las gente decente de Buenos Aires habría tomado la idea de romper con España, quien nos imponía un monopolio comercial asfixiante y, en cambio, abrirnos al mercado mundial bajo los principios del libre comercio. Si bien la revolución carecía de un programa explícitamente desarrollado, sus principios estarían resumidos en la “Representación de los Hacendados”, obra de Moreno, un joven e inteligente abogado que asesoraba a comerciantes británicos, a quien caracterizan como liberal europeizado.
De este modo, sostiene Galasso, la Rev. de Mayo según el mitrismo significa el nacimiento de la Patria, entendiendo por Patria un país formalmente independiente, pero subordinad económicamente y políticamente como semicolonia al imperio británico.
De ahí que Mitre necesitara cintas celeste y blancas en 1810 y no la efigie de Fernando VII, del mismo modo que inventó “la mascara de Fernando VII” para justificar la jura por el Rey, y pierde el Plan de Operaciones de Moreno cuando le es presentado.
Los revisionistas se adaptaron a la versión de Mitre, con algunos retoques que la hacían ver más acorde a los intereses del nacionalismo oligárquico (Hugo Wast): no se hablaba de pueblo sino del rol protagónido que asumió el ejército, de Saavedra como consecuente lider del movimiento (“la patria nación de la entraña militar y no de la plebeya”).
Galasso, sostiene que para la época en que comenzaron a valorarse los escritos de Alberdi, se comenzó a observar a la Revolución de Mayo como un capítulo de la revolución hispanoamericana, así como esta lo era de la Española y aquella de la Europea iniciada el 14/07/1789 en Francia, por lo que inicialmente no se trata de una guerra internacional, sino civil. No de una revolución separatista sino democrática.
Creemos que este término resulta al menos –anacrónico-, o al menos no puede otorgársele la significación que tiene en nuestro días, así como tampoco podría entenderse así a la democracia ateniense.
Esta misma es una de las críticas efectuadas a Galasso por Jorge Oscar Sulé[5] quien sostiene que los protagonistas de Mayo no hablaban de democracia que es un concepto posterior, sino que se referían al pueblo, y manifestaban hablar en su nombre.
Así, continua Galasso, Fernando VII no significaba –como cautivo de Napoleón- el absolutismo español, sino a las fuerzas que se habían levantado en España contra la invasión napoleónica y por ende contra el absolutismo. Es por ello que se jura por el rey, así como lo hacen las Juntas Populares Españolas.
Recuerda que invadida España por los ejércitos napoleónicos el 02/05/1808 se produce la insurrección popular forjándose juntas en distintas regiones, que reconocen la centralización en la Junta Central de Sevilla, pasando de ser un movimiento inicialmente nacional a asumir reivindicaciones democráticas a semejanza de la revolución Francesa. Luego, en febrero de 1810 la Junta Central a los pueblos americanos a constituir Juntas Populares, habiendo sostenido con anterioridad que los virreinatos y provincias no son inicialmente colonias o factorías sino una parte integrante de la monarquía española, y que se necesita por ello de su representación.
Por ello es que entre abril y setiembre de 1810, se dan levantamientos similares al de Mayo en Caracas, Cartagena, Bogota, Mejico y Chile en nombre del rey cautivo.
Y particularmente rescata la necesidad de los integrantes de la Junta se crear un programa democrático, hispanoamericano, avanzado, capaz de construir nervio y motor del gobierno. Por esa razón, sostiene que a menos de un mes de gobierno, el 17/06 le encomiendan al Secretario Moreno que redacte un Plan de Operaciones. Ese Plan se presenta a ala Junta el 31 de agosto y constituye el la historia de las luchas por la liberación de los países dominados el primer intento de reemplazar a la burguesía inexistente por la acción del Estado. Sin ese plan la revolución queda vaciada y por ello Mitre lo extravió y quienes lo reemplazaron a la cabeza de los historiadores del sistema (Groussac y Levene) se esforzaron lo indecible por descalificarlo.
¿Qué ideales marcaron ese momento? ¿Realmente la 1º Junta tenía un programa a seguir? ¿Qué ideas podían tener en común Saavedra, Azcuénaga, Alberti, Belgrano, Castelli, Matheu, Larrea, Paso y Moreno? ¿Porqué se ha exaltado la figura de Moreno? ¿Por qué quien solo participó durante siete meses de la revolución ha sido demandado como figura como propia por cada una de las corrientes historiográfica? ¿Por qué se lo ensalza desde la historia oficial hasta el marxismo, atribuyéndole cada una de ellas cualidades absolutamente contradictorias? ¿Pertenece ese escrito a Moreno? ¿Le había sido encargado por la Junta? ¿Era el plan a seguir por el nuevo gobierno? ¿Representa el primigenio relato histórico de nuestra nación? Si es cierto que el plan no pertenece a la pluma de Moreno, que no tiene ninguna vinculación con el nuevo gobierno, entonces ¿por que se ha discutido tanto sobre él? Si como sostienen quienes lo desconocen es obra de enemigos de la revolución ¿por qué no fue utilizado en el correspondiente momento histórico?
REVOLUCION
En primer lugar no podemos dejar de señalar que la noción de revolución está en el punto de partida de toda la historia de la argentina como nación[6], y en este punto podrá discutirse como lo señala Halperin Donghi si es posible que en ella se identifiquen las aspiraciones de quien ven en la revolución el derrumbe de una estructura social rígidamente jerarquizada, y la de quienes buscan por el contrario a través de ella la mas perfecta adecuación de la organización política a esa estructura social[7].
La revolución aparece así como un mito, como el mito moderno por excelencia, el de la redención de la humanidad por su propio esfuerzo, el de la conquista de un paraíso situado ahora en el curso de su propia historia humana, como meta final, inalcanzable de un proceso que sólo a través de conquista alcanza justificación.[8]
El patriotismo es entonces el centro moral del nuevo sistema. A es se opone una resistencia a la que no cabría reconocer legitimidad alguna; la reprobación política se duplica frente a ella con la reprobación moral. En efecto, la legitimidad de la revolución surge de ella misma, de la intrínseca justicia de sus principios, esa justicia que es evidente a la razón y se impone entonces a todos, salvo a aquellos que voluntariamente se ciegan para no reconocerla.[9]
Ese mito que en los escritos de Moreno alcanza expresión coherente, da sentido a las primeras etapas de la vida histórica argentina, en las cuales se trasforma en orgullosa fé colectiva. Fé que anima en su larga desdicha a Saavedra, que impide morir en la desesperación a más de uno de los dirigentes revolucionarios (...) Fé lenta en morir.[10]
Moreno en sus escritos ante la preguntas sobre la antigua constitución española responde “no conocemos ninguna”, solo “leyes arbitrarias, dictadas por la codicia para esclavos y colonos”... “Las leyes de Indias no son sino el monumento de nuestra degeneración”.[11]
IDEALES DE LA REVOLUCION
La revolución carecía de un plan de gobierno que orientara el rumbo de su actividad futura, por lo que la Junta encomendó a Belgrano que determinara cuáles debían ser los aspectos que debían ser tratados en el plan. El 15/07/1810 Belgrano elevó a consideración los siguientes nueve puntos: 1) conducta gubernativa; 2) subrevación de la banda oriental, 3) relaciones con España, 4) conducta hacia Portugal e Inglaterra, 5) relaciones secretas con los agentes del interior para consolidar el nuevo sistema, 6) formas para fomentar los fondos pubicos para los gastos de guerra y creación de industrias, 7) relaciones secretas de los agentes de Portugal e Inglaterra, 8) trabajo de los agentes para sublevar a las provincias del Brasil, haciendolos gustar de las dulzuras de la libertad y derechos de la naturaleza, 9) medioas a adoptarse para la conquista de Rio Grande y demás provincias del Brasil.[12]
El 17 de Julio se aprobó la propuesta de Belgrano y al día siguientes designó a Moreno para desarrollar esa tarea. Todos los miembros de la Junta juramentaron mantener en absoluto secreto el Plan, pero este nunca se aplicó por la caída política de Moreno.
NOCIONES SOBRE MORENO
Desde comienzos del s. XIX la figura de Moreno ha sido objeto de las más curiosas interpretaciones por parte de los historiadores.
Vicente Fidel López en su obra Historia de la República Argentina muestra a Moreno como un liberal muy influido por las ideas francesas de la Ilustración. La misma idea es la que poseen Alberdi, Sarmiento y Mitre del Secretario de la Junta.[13] Ricardo Levene, presenta a Moreno como liberal, pero también como prohispánico y clerical. Esta imagen es defenestrada por el ex Director de la Biblioteca Nacional, Gustavo Martinez Zubiría (cuyo seudónimo era Hugo Wast) quien en 1960, afirmó en su libre “Año X” que Moreno era jacobino y ateo[14].
Esa imagen es contradicha por Enrique de Gandía, quien muestra a Moreno como un católico no masón, que difundía el libre comercio. Y al cruce de esa idea aparece el libro de Rodolfo Puigross “La época de Moreno”, en donde aparece como un revolucionario completamente independentista, con arrebatos jacobinos.[15]
Galasso, en palabras de Gioffre, lo muestra como un revolucionario dirigista, estatista, nacionalista e intervensionista.[16] Y Osvaldo Soriano lo describe como un asceta silencioso y torvo que dirige sus acciones a destrozar el antiguo régimen, y al que algunos vinculación su torvo pensamiento con la enseñanza de la peor inquisición.[17]
Pero el que ha llevado las cosas mucho más lejos ha sido el mediático Felipe Pigna, quien en su libro “La construcción de un pasado como justificación del presente”, sostiene que Moreno ha sido el primer desaparecido de nuestra historia: “su cadáver fue arrojado al mar, seríia el primero de una larga lista”.[18]

La revolución de Moreno puede ser vista como repetición de la revolución francesa por la que Moreno presta una devoción menos retaceada de lo habitual en su tiempo y lugar, a la que acepta en bloque. O también puede ser vista desde otro ángulo, del de los hacendados y sus abogados, sensible para advertir la injusticia que las leyes de Indias inflingían a los americanos mediante un sistema de comercio fundado sobre la ruinosa base del monopólico. Así Moreno puede ser el jacobino defensor de un sistema de sangre y exterminio, en él veía Saavedra, podía ser también el vocero de grupos de intereses impacientes por utilizar en su provecho el reordenamiento de fuerzas política y económicas que la ruina de la unidad monárquica de España hacia impostergable en las indias. [19]
Lo que nadie discute, como lo afirma Santiago Bagú, en su Mariano Moreno[20], es que con Moreno se inauguró la existencia nacional en el Rio de la Plata. Volveremos a esta importante afirmación más adelante.
LEVENE DISPUTA
En 1921 Ricardo Levene publica su "Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810)", obra que fue corregida y ampliada al menos en cuatro oportunidades, datando la última publicación del año 1960.
En el Tomo II de la aparecida en 1921, el autor dedica el Capítulo VIII, titulado "El 'plan' atribuído a Moreno" a intentar demostrar que el documento no es original de Moreno.
Refiere que el Plano qº manifiesta el método de las operaciones que el nuevo gobierno provisional de las Provincias Unidas del Rio de la Plata debe poner en práctica hasta consolidar el grande sistema de la obra de nuestra libertad y independencia” fue publicado íntegramente en 1896 por el Dr. Norberto Piñeiro, en Escritos de Mariano Moreno, utilizando una copia existente en el Archivo de Indias de Sevilla. Fue Eduardo Madero quien obtuvo una copia del documento hallado que le entregó al General Mitre, quien a su vez la ofreció al Ateneo, extraviándose luego, obteniendo una nueva que es la utilizada por Piñero en su publicación.
Este trabajo fue criticado por Paul Groussac[21] en el primer número de la Revista La Biblioteca, editado por la Biblioteca Nacional en 1896, en ese entonces bajo su Dirección.
Groussac expuso pruebas, a decir de Levene "materiales, idiográficas y morales" para demostrar que el "Plan" es apócrifo y de redacción posterior a 1810.
Esa crítica obtuvo una pronta réplica de Piñero quien publica en 1897 "Los escritos de Moreno y la crítica del señor Groussac" obra que se encuentra en la biblioteca de esta Facultad de Derecho. Allí el autor descalifica todas y cada una de las críticas efectuadas por Groussac, quien no se hace esperar y le responde en un segundo artículo publicado en 1898 en la revista que dirigía, de una inconsistencia notable.
Groussac termina por retractarse, abandonando la hipótesis que había formulado sobre que el documento había sido obra de encargo escrita por algún chapucero español enemigo de la revolución, para ahora afirmar que seguramente había sido escrita no por un enemigo de Moreno, sino por un partidario terrible y exaltado, un maladroit ami.
Levene en la obra que señalamos, ya en el año 1921, intenta adherir a la posición de Groussac, manifestando que "nuestra investigación nos permite esclarecer tan importante cuestión".[22] Así, inicia diciendo que "puede inducir a error la confusión que se ha hecho entre la política terrorista implacable y cruel que aconseja el "Plan" y la desarrollada efectivamente por la Junta gubernativa. Nada más absurdo que tal identificación".[23]
El lector tiene la sensación que Levene se apoya en la crítica de Groussac pero que no se sirve de los dichos de éste, sino que más bien se asienta en la autoridad de quien fuera Director de la Biblioteca Nacional, apoyando la primera hipótesis de ese sobre que el texto pertenece a un enemigo de la Revolución, en tanto quien lo escribiera deseaba hacer daño a la Revolución y se proponía conseguir el concurso de la Corte Portuguesa[24].
Así, Levene en 1921 se basa en tres inferencias, en la primera sostiene que el documento es una especie de conspiración apoyado en otros documentos de época firmados por el comandante de Marina Jose Mº Salazar, por el gobernador Joaquín de Soria, el Cabildo de Montevideo, cruzándose con el marqués de Casa Irujo, de la princesa Carlota, del Ministro Strangford, del comandante inglés Mr. Elliot y del enviado extraordinario de España en Londres Juan Ruiz de Apodaca[25].
La segunda semiplena prueba, conforme sus propios dichos, resulta ser la aparición en la Biblioteca de Madrid de otra copia del "Plan", cuya copia hizo extraer la Princesa Carlota en 1815.
Y la probanza enumerada en tercer término se refiere a que otra copia del "Plan" aparece en manos de los libreros de Londres "Stevens Son & Stiles". Esta copia aparece precedida de "Advertencias", las que dan cuenta que el secretario de Felipe Contucci se hizo una copia del plan cuando Moreno pasó a Londres, recordando Levene que Contucci intervenía en julio de 1810 como agente para que la Princesa Carlota pasara a Montevideo en carácter de Virreina.
Levene deduce que las ideas de Contucci y del Plan coinciden en tanto el primero según las "Advertencias" quería enredar y enemistar al gabinete portugués con el gobierno de Buenos Aires, al tiempo que el Plan buscaba -según su propia letra -enredar al gobierno de Montevideo con el gabinete de Portugal.[26]
Pero la deducción de Levene respecto de la destrucción del original resulta casi infantil. El autor sostiene "El hecho singularisismo radica en la circunstancia de que Moreno ha previsto con su natural intuición, que la Junta y él serían objeto de toda clase de criminales imputaciones y se ha adelantado a destruirlas"[27]
Levene admite que existe una ligera variante entre la política de Chiclana y la de Moreno, aunque sostiene que existe un abismo entre los términos de la instrucción redactada a Castelli que ordena la ejecución de los cabecillas del Alto Perú y el mandato del "Plan".
El autor verificó a través del estudio del perito calígrafico Alfredo Biú que el copista del Plan que existe en Sevilla fue Andrés Álvarez de Toledo, que en marzo de 1807 era teniente de Urbanos agregado al cuerpo de artillería y en setiembre del mismo año era capitán y servía en Montevideo.
Ya para la edición ampliada y corregida de 1960, Levene sostiene[28] que “se mantienen inconmovibles las pruebas que he aducido sobre su apocrificidad, y a ellas agrego ahora estas nuevas comprobaciones”, y explica que no existe ninguno de los originales del Plan atribuido de Moreno, así como tampoco las piezas que habrian integrado el expediente, es decir, el pedido a Belgrano, la elevación el 17 de julio, el acta de acuerdo del 18 de julio, el oficio comunicándole la designación a Moreno, el acta donde este prestó juramento para desempeñar esa comisión. Y Levene deduce que como Moreno aparece publicando luego del 18 de julio varios textos en La Gazeta y firmando documentos oficiales, no se habría tomado la licencia necesaria que le brindaría el tiempo para dedicarse a escribir el Plan.
Sin tantas consideraciones Julio Delfín Moreno en su obra Vida de Mariano Moreno sostiene[29] que el Plan es indudablemente apócrifo y aclara que “no hay sistema de pruebas que acredite su autenticidad”. Refiere que no alcanza a entender “el interés histórico que obligaría a presentar, con tintes sombríos, la memoria del revolucionario ilustre, endosándosele la lucubración de un planteo que, real o inventado, auténtico o falso, jamás se puso en practica ni tuvo principio de aplicación”. Y continua diciendo que “lo que se ha dado en llamar impropiamente “política terrorista” de la junta, fue ejecutada, publicada y explicada por ésta, sin necesidad de reservas, juramentos o secretos”
Estas ideas fueron descartadas posteriormente por De Gandia y Puigross,
De Gandia explica en su Las ideas políticas de Moreno. Autenticidad del plan que le es atribuido “La práctica del terror resultó algo obligatorio. Moreno fue el inspirador de las medidas más violentas, pero ellas eran adoptadas y realizadas por todos los miembros de la Junta” [30], “este plan que para nosotros es íntegramente auténtico, revela el pensamiento secreto de Moreno y lo consagra como al más grande estadista de nuestra primera historia, al genio más sorprendente en sus ideas liberales y en su visión política de nuestra grandeza”[31].
El mismo autor sostiene “algunos autores, empezando por Groussac, han sostenido que este plan deshonra la revolución argentina y la vida de Moreno. Nosotros creemos completamente errónea e injusta esta apreciación. (...) si algún DIA se llegara a probar de un modo incuestionable la autenticidad del plan, la figura de Moreno se realzaría inmensamente con esta nueva obra y podría decirse sin temor de equivocarse, que el plan es la concepción política mas inspirada que salió de su cerebro y la mas extraordinaria en su tiempo, de todo el continente”.[32]
De Gandia, posteriormente manifestó que las opiniones vertidas en esa obra, le valieron la enemistad de Levene, con quien compartía su actividad en la Academia nacional de Ciencias Morales y Políticas, toda vez que ese le sugirió que no continuara investigando sobre la revolución, aunque le dijo podía continuar ocupándose de cuestiones vinculadas con la colonia.[33]
Y antes de ellos, como se manifestara, ha sido el propio Piñero, quien le responde a la sentencia de apocrificdad hecha por Groussac diciendo “he querido rendirme ante las pruebas exhibidas por mi áspero censor, pero mis esfuerzos han sido infructuosos. No he podido convencerme de que por error, por negligencia, por inconciencia o a designio, haya ejecutado los delitos y faltas que me imputa. Al contrario, a medida que examinaba las pruebas me convencía más y más de que no prueban nada y de su absoluta inconsistencia.[34]
ESCRITOS DE MORENO - PENSAMIENTO
Lo cierto es que Moreno entre octubre y noviembre de 1810 publica en su Gazeta de Buenos Aires, varios artículos en los que se propone analizar las modalidades que debería asumir la organización constitucional de un nuevo Estado[35]
Sostuvo Moreno “La autoridad del monarca, retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey, pueden pues aquellos modificarla o sujetarla a la forma que mas le agrado, en el cato de encomendarle a un nuevo representantes: este no tieenderecho alguno, porque hasta ahra no se la celebrado con él ningún pacto social; el acto de establecerlo es el de fijarle las condiciones que convengan a el instituyente; y esta obra es la que se llama constitución del estado”.[36] Es importante señalar en este punto que Moreno se encontraba influenciado fuertemente por Rousseau, pero a pesar de ello creía en la existencia de dos pactos, el de sujeción –rechazado por Rousseau- y el de sociedad como anterior a él y condicionante del mismo.[37]
Por otra parte, Moreno, no solo pensaba en la unión de los pueblos del virreinato, sino lo de toda la América: “podrá una perta de la América, por medio de sus legítimos representantes establecer el sistema legal de que carece, y que necesita con tanta urgencia; o deberá esperar una nueva asamblea, en que toda la América se de leyes a si misma, o convenga en aquella división de territorios, que la naturaleza misma ha separado?”. [38]
CONVENIENCIA DEL PLAN.
La primera mención conocida sobre el escrito la realizó el escritor español Torrente en 1829: “la casualidad ha hecho llegar a mis manos el informe secreto que uno de los diputados, el Sr. Moreno, dio a la Junta de Buenos Aires, sobre los medios de arraigar su revolución, se estremece el alma al considerar los atroces y bárbaros atentados de que es capaz una cabeza excéntrica, exaltada por el estúpido mito del republicanismo”.[39]

FINAL
Parafraseando a Levi - Strauss[40], lo cierto es que “los acontecimientos a los que se refieren los archivos son atestiguados independientemente, y de mil maneras: viven en nuestro presente y en nuestros libros; en si mismos estás desprovistos de un sentido que cobran, por entero, en virtud de sus repercusiones históricas y gracias a los comerntarios que los explican vinculándolos con otros acontecimientos”.
Y resulta llamativo verificar que luego de la rev. De Mayo pocos fueron los interesados en compilar manuscritos y otras constancias de valor historiográfico, pues, si bien la gesta de 1810 despertó en muchos la vocación política y los ideales patrióticos, no sucedió lo mismo con la curiosidad por los hechos de pasado, aunque el 1º Triunvirato intentó publicar una historia filosófica de la Revolución. Estos primeros estudiosos del período independiente no aplicaron el método y la crítica necesarios para una sistematización de los conocimientos, siendo por ello llamados heurísticos, es decir, simples recopiladores de datos.[41]
Por lo que en lugar de haber hecho correr rios de tinta intentando explicar por que ese manuscrito no podría haber sido la obra intelectual de Moreno, hubiese sido interesante ver como la Historia Oficial podía explicar esa obra –cuya firma obra al pie- desde la imagen del Moreno liberal, simpatizante de las ideas Iluministas, prohispánico y clerical.
Posiblemente porque esto resultaba imposible, es que se intentó desviar la atención hacia la autoría de la obra, y de tal manera conservar al Moreno periodista, liberal y romántico.
Si bien coincidimos con Galasso cuando afirma que “No hay distintas corrientes históricas que se pelean. Lo que hay son instrumentación de la historia para una política”[42], sin embargo pareciera también que para intentar superar las nociones de aquella historia oficial (liberal) se han construido dos nociones distintas, una proveniente del marxismo y otra claramente vinculada la revisionismo[43]. Ninguna de las dos han logrado es superación. Ello así en tanto el revisionismo adoptando el punto de vista del vencido, vive la permanente condena de funcionar como alternativa del liberalismo clásico. Negará todo lo afirmado, y afirmará todo lo negado. Al tiempo que la versión de izquierda, que carece del espíritu nacional y vocación heurística del revisionismo, adoptará la visión de los vencedores pero pretendiendo superarla ideológicamente, sin advertir que la ideología lejos de ser un elemento constitutivo de aquello que se pretende superar, es un elemento externo, por lo que termina por no superarse nada.[44]
Para concluir, y retomando la significacia de la revolución, la participación que en ella le cupo a Moreno y la relevancia del escrito señalado, posiblemente, ni siquiera sea necesario efectuar todo este análisis si verificamos que la construcción de la nación obedece al carácter inventado de las naciones y al papel relevante que del nacionalismo se hace en su construcción, a lo que se le agregan una serie de condiciones históricas.[45]
De tal modo puede definirse a la nación como el conjunto de prácticas y representaciones que constituyen el lazo social moderno expresado imaginariamente en la idea de soberanía del pueblo[46], y así pensar como la solución a la crisis de legitimidad abierta pro la caída del antiguo régimen.



[1] Que puede consultarse en www.discepolo.org.ar (Publicada en 2004 por el Centro Cultural “Enrique Santos Discépolo en Cuadernos para la Otra Historia).

[2] Norberto Galasso, es porteño, nacido en 1936, economista, egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires.

[3] Ediciones La Bastilla, Buenos Aires, 1976, ps. 363-4.

[4] Ver Busaniche, Graciela; Encuentro con Norberto Galasso, publicado en la página de la Federación Judicial Argentina, puede consultárselo en http://www.fja.org.ar/article.php3?id_article=13&id_mot=6

[5] Ver Carta abierta a Norberto Galasso, de setiembre de 2005 publicada en por La Yapa, que puede consultarse en: http://ar.geocities.com/webratacruel06/layapa06.htm

[6] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 119.

[7] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 118.

[8] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 118.

[9] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 113.

[10] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 118

[11] En Doctrina democrática de Mariano Moreno, citado por Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 116.

[12] El Forjista “Revolución según Mariano Moreno”, puede consultarse en http://www.elforjista.unlugar.com/Moreno-23.htm

[13] Gioffre, Marcelo; La manipulación oportunista de Mariano Moreno, publicado en La Gaceta-Buenos Aires; puede consultárselo en http://www.gacenet.com.ar

[14] Gioffre, Marcelo; La manipulación oportunista de Mariano Moreno, publicado en La Gaceta-Buenos Aires; puede consultárselo en http://www.gacenet.com.ar

[15] Gioffre, Marcelo; La manipulación oportunista de Mariano Moreno, publicado en La Gaceta-Buenos Aires; puede consultárselo en http://www.gacenet.com.ar

[16] Gioffre, Marcelo; La manipulación oportunista de Mariano Moreno, publicado en La Gaceta-Buenos Aires; puede consultárselo en http://www.gacenet.com.ar

[17] Soriano, Osvaldo; Sin paraguas ni escarapelas, publicado en Cuentos de los años felices, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1993, p. 119, puede consultárselo en http://www.saber.golwen.com.ar/soriano.htm

[18] Gioffre, Marcelo; La manipulación oportunista de Mariano Moreno, publicado en La Gaceta-Buenos Aires; puede consultárselo en http://www.gacenet.com.ar

[19] Halperin Donghi, Tulio, Tradición política española e ideología revolucionaria de mayo, Bibliotecas Universitarias Centro Editor de America Latina, Buenos Aires, 1985, p. 119.

[20] Eudeba, Buenos Aires, 1965.

[21] Sarmiento ha tratado a Groussac de “bibliotecario inmérito”. Se ha dicho que era un genio o un oportunista, asimismo se ha llegado a sostener que era un espía extranjero. Pero todos están de acuerdo en que fue uno de los hacedores de la Historia Oficial Argentina, junto con Mitre y Levene. Puede consultarse: http://www.politicaybiblioteca.com.ar/art5.htm

[22] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 205.

[23] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 205/206.

[24] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 209.

[25] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 211.

[26] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 213.

[27] Levene, Ricardo; Ensayo Histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno (Contribución al estudio de aspectos político, jurídico y económico de la revolución de 1810), Tomo II, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, 1921, Buenos Aires, p. 214.

[28] P. 237.

[29] Buenos Aires, 1954, p. 200.

[30] en Publicaciones del Instituto de Investigaciones históricas, Nº XCVI, Peuser, Buenos Aires, 1946, p.71

[31] p. 109.

[32] P. 77.

[33] Ver De Gandia, Enrique; Orígenes de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, puede consultárselo en http://www.ancmyp.org.ar/historia.html

[34] op. Cit.., p. 8.

[35] Chiaramonte, Jose Carlos; Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Bibioteca del Pensamiento Argentino, Tomo I, Ed. Ariel, Buenos Aires, 1997, p. 129.

[36] Citado por Chiaramonte, Jose Carlos; Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Bibioteca del Pensamiento Argentino, Tomo I, Ed. Ariel, Buenos Aires, 1997, p. 130.

[37] Chiaramonte, Jose Carlos; Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Bibioteca del Pensamiento Argentino, Tomo I, Ed. Ariel, Buenos Aires, 1997, p. 129.

[38] Chiaramonte, Jose Carlos; Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Bibioteca del Pensamiento Argentino, Tomo I, Ed. Ariel, Buenos Aires, 1997, p. 130.

[39] El Forjista “Revolución según Mariano Moreno”, puede consultarse en http://www.elforjista.unlugar.com/Moreno-23.htm

[40] citado por Gonzalez, Horacio; El archivo como teoría de la cultura, puede consultárselo en http://www.labiblioteca.edu.ar/Pag%20escritores/Gonz%C3%A1lez%20Horacio.htm

[41] Ver La historiografía del período revolucionario, en http://www.navego.com.ar/biografias/historia_arg/hitoriografica_mayo.html

[42] Ver Busaniche, Graciela; Encuentro con Norberto Galasso, publicado en la página de la Federación Judicial Argentina, puede consultárselo en http://www.fja.org.ar/article.php3?id_article=13&id_mot=6

[43] Al decir de Halperin Donghi en El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional, publicado en Ensayos de Historiografía, Ed. El cielo por asalto, Buenos Aires, 1996, p. 109: el revionismo nace como la exploración del pasado como tentativa de ofrecer el aval de la hisytoria para la crítica de la aregtina del presente. Y esa critica se organiza en torno a dos motivos: el primero vinculado con el repudio de la democratizacion poltica que ha entregado el destibo del pais a dirigentes cuya deplorable habiidad para organizar invencibles maquinas electorales no puede ser negada, y el segundo es la denuncia de modo de inserción en el mundo de la argentina posindependiente que lejos de ser la causa ultima de la espansión le hga impouestomodalidadeds cuyas consecuencias catastróficas solo se hicieron evidentes luego de 1929.

[44] Feinmann, Jose Pablo; Filosofia y Nación, Legasa, Buenos Aires, 1986, p.44.

[45] Conf. Gellner, Ernst; Naciones y nacionalismo, Madrid, Alianza, 1988, citado por Wasseman, Fabio; Formas de identidad política y representaciones de la nación en el discurso de la generación de 1837, en Cuadernos del Instituto Ravignani, Tomo II, Nº 11, UBA, Buenos Aires, 1998, p. 21.

[46] Wasseman, Fabio; Formas de identidad política y representaciones de la nación en el discurso de la generación de 1837, en Cuadernos del Instituto Ravignani, Tomo II, Nº 11, UBA, Buenos Aires, 1998, p. 21.