Material didáctico - juicio con jurados


Elementos ilustrativos e indicaciones utilizados para llevar a cabo una experiencia de juicio oral y público con intervención de un jurado de doce personas según la moda­lidad clásica anglosajona.
-Reseña
-Modelo de instrucciones preliminares
-Modelo de instrucciones definitivas

Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Ai­res, junio de 1990.


RESEÑA
1) SELECCION DEL PANEL
Presentes en la sala el primer grupo de doce personas se­leccionadas se procede a interrogarlas acerca de cuestiones relativas a su habilidad para desempeñarse y a los impedimen­tos que podrían afectarlas.
Este interrogatorio, a diferencia del de los testigos du­rante el juicio, es conducido mayormente por el juez, aunque los respectivos abogados tienen derecho a proponer toda clase de preguntas.
Las recusaciones pueden ser por causa o sin expresión de causa. Estas últimas deben ser limitadas en número. El juez decide inmediatamente escuchando brevemente a la parte contra­ria si se trata de recusación con causa.
Una vez concluidas las recusaciones del acusador se llama a la sala al número de reemplazantes necesarios y se atienden entonces las recusaciones de la defensa.
Constituido luego el jurado un funcionario del tribunal les toma juramento en conjunto.
2) INSTRUCCIONES PRELIMINARES
El juez instruye a los jurados en términos generales acer­ca de su función, la actitud que deben guardar, las etapas del procedimiento, etc. También les proporciona algunas pautas ju­rídicas elementales como la carga de la prueba, el valor de sus decisiones sobre cuestiones incidentales, etc. Y, asimis­mo, les da una definición inicial del delito o delitos que son materia de acusación pero siempre con la advertencia de que, recién al finalizar el debate, recibirán las instrucciones de­finitivas.
Una indicación que debe hacerse en este momento y que es discrecional del juez, es si se les permite a los jurados to­mar notas escritas durante el juicio. Otra, también muy impor­tante y discrecional del juez, es si los jurados podrán propo­ner alguna pregunta a los testigos. En caso de optar por la a­firmativa la costumbre es que lo hagan únicamente por medio de un mensaje escrito al juez quien debe decidir sobre la perti­nencia de la pregunta y, de considerarlo así, formular él la pregunta sugerida.

3) PRESENTACION DEL CASO POR LAS PARTES
Primero el acusador y luego el defensor hacen una breve introducción del caso que no tiene carácter argumentativo. Más bien consiste en explicar el hecho, la acusación y los plante­os de la defensa. Se trata de anticipar al jurado que es lo que cada uno intentará demostrar a través de la prueba a pro­ducirse.

4) RECEPCION DE LAS PRUEBAS
Prácticamente toda esta etapa se desarrolla bajo la forma de la recepción de declaraciones de testigos comenzando con los de la acusación y luego los de la defensa. Posteriormente caben los de réplica traidos por la acusación y los de dúplica propuestos por la defensa. En estos dos últimos casos se en­­­­tiende que se trata de rebatir aspectos introducidos por la parte contraria no surgidos anteriormente.
Tanto los peritos como el mismo acusado declaran en cali­dad de testigos y al ser llamados lo primero que hacen es prestar juramento a instancias de un funcionario del tribunal.
Las preguntas son efectuadas por el abogado de la parte que propuso al testigo y pueden ser objetadas por el contrario de­biendo decidir el juez acerca de las objeciones. Excepcional­mente el propio juez puede, de oficio, objetar alguna pregun­ta.
Una vez concluido el interrogatorio del proponente del testigo se da oportunidad de repreguntar al contrario y, al finalizar éste, todavía puede caber un nuevo interrogatorio del proponente pero esta vez limitado a cuestiones que hayan surgido con las repreguntas. Siempre caben las objeciones i­­­­gual que con las peguntas iniciales.
Las demás pruebas deben ser introducidas a través de estos interrogatorios. Es decir, por ejemplo, si se trata del arma empleada, el interesado en presentarla pregunta, si fuera el caso, al funcionario policial que la secuestró, sobre si reco­noce a la que se le exhibe como aquélla que secuestró y, una vez respondido afirmativamente, se pide al juez que, por in­­­­termedio del funcionario del tribunal, la incorpore como prue­ba asignandole un signo identificatorio. Lo mismo si fuera, pongamos por caso, un dictamen pericial escrito. Se puede pre­guntar a uno de los peritos si lo conoce y si concuerda con sus conclusiones. Entonces se solicita que se le de lectura y se incorpore como prueba.
Si durante este trámite surgen cuestiones de índole jurí­dica , cualquiera de los dos abo­gados pueden plantearlas y, en ese caso, tienen que conferenciar ambos con el juez fuera del alcance del jurado para resolverlas. El juez luego informa al jurado sobre lo decidido.

5) DISCUSION DE LAS INSTRUCCIONES
Una vez concluida la presentación de las pruebas es el mo­mento de la reunión para conferenciar y discutir el juez y los abogados de ambas partes acerca de las instrucciones a dar al jurado. Previamente, al comienzo del juicio, a invitación del juez, cada abogado ha preparado un memorandum escrito con las instrucciones que, por su parte, requiere y le ha entregado u­na copia al contrario y un ejemplar al propio juez.
En ese momento se plantean las objeciones que pudieran e­xistir y el juez decide. También puede el juez agregar por su cuenta determinada instrucción y hay algunas que se consideran obligatorias aunque no sean requeridas. Se supone que cada parte requerirá la explicación de los aspectos jurídicos que sustentan su posición.
En caso de disconformidad con la decisión del juez acerca de alguna instrucción el impugnante puede dejar constancia de su reserva para luego llevar la cuestión en apelación.
Para celebrar esta conferencia se suspende momentaneamente la audiencia y los abogados y el juez se retiran al despacho de este último.

6) ALEGATOS FINALES
Primero el acusador y luego el defensor hacen sus alegatos finales al jurado. Cabe, finalmente, una última réplica del a­cusador acerca de argumentos no contemplados en su alegato que hayan sido introducidos en el del defensor. El hecho de tener la última palabra se entiende que obedece a que es a la acusa­ción a quien incumbe la carga de la prueba.

7) INSTRUCCIONES DEFINITIVAS
Es el momento crucial en que el juez explica a los jurados el derecho aplicable que ya ha discutido antes con los aboga­dos. Se refieren a los requisitos para considerar incu­rrido el delito, sus circunstancias de agravación o atenua­ción, las ca­lificaciones legales subsidiarias que pueden caber y las cau­sas de exención. También se suele aludir a las pre­sunciones legales aplicables, la manera de efectuar la deliberación, de comunicar el veredicto, etc.

8) VEREDICTO Y SENTENCIA
El jurado se retira a deliberar y, si el juez lo autoriza, puede requerir que se lleven a la sala de deliberación deter­minadas pruebas o constancias incorporadas.
Una vez que el jurado avisa por intermedio del funcionario de custodia que ya ha concluido su deliberación, se reanuda la audiencia y, por intermedio de su decano, a pregunta del juez, anuncia su veredicto. Si es condenatorio el juez fija nueva audiencia para decidir, ya sin participación del jurado, la pena a imponer.


INSTRUCCIONES PRELIMINARES: MODELO

Antes de que comience el juicio quiero hacerles algunas indicaciones previas acerca del desarrollo del proceso aunque, como ustedes sabrán, recién al concluir los debates les daré las instrucciones finales a las que deberá ajustarse la deci­sión que ustedes adopten.
En el caso se trata de una acusación del delito de homici­dio presentada por el Ministerio Público contra XXX. El Minis­terio Público, al que se alude también como el fiscal o el a­cusador, es el cuerpo de funcionarios del estado al que le in­cumbe, entre otras, esa tarea, es decir formular acusación contra las personas que considera responsables de haber come­tido delitos. Para este juicio el Ministerio Público está re­presentado por el Fiscal en lo Criminla y Correccional Dr. XXX.
El acusado, a su vez, está defendido por un abogado de su confianza que lo representará en todo el proceso. Es el Dr. XXX.
El delito de homicidio está definido en la ley, simplemen­te, como "matar a otro" lo que supone conocer y querer ocasio­nar la muerte. No comprende los casos de muertes ocasionadas en forma negligente o imprudente, lo que constituye otro deli­to distinto. Las precisiones sobre las distintas reglas lega­les que puedan ser aplicables van a ser proporcionadas con las instrucciones finales. Por ahora lo que ustedes deben saber es que el acusado ha declarado ser inocente de la acusación que se le formula
El hecho de que exista una acusación formulada por un or­ganismo del estado no es una prueba en la que ustedes puedan basarse. El acusado goza de la presunción de ser inocente y está a cargo de la acusación probar lo contrario.
Uno y otro abogado explicarán inicialmente su enfoque del caso les dirán lo que intentan probar. A continuación irán presentado los testigos y las pruebas que cada uno propone. U­nicamente ellos, los abogados, bajo mi supervisión, harán los interrogatorios. En el caso en que alguno de ustedes considere que se ha omitido preguntar alguna cosa que estime imprescin­dible puede, por excepción, hacerme llegar, por intermedio del Secretario del tribunal, una nota escrita sugiriendo la pre­­gunta. En ese caso, y de entenderla pertinente, haré yo la co­rrespondiente pregunta.[1]
Al finalizar, los abogados harán sus alegatos finales e inmediatamente les daré las instrucciones sobre la ley y el derecho aplicable en el caso.
Durante el desarrollo de la audiencia ustedes podrán tomar apuntes de lo que ocurra pero sin distraer la atención. Es la obligación de cada uno seguir atentamente los procedimientos y no excusa ese deber el que se hagan anotaciones o el que otro las esté haciendo.[2]
Durante todo el transcurso de la audiencia o en los rece­sos ustedes no deben hablar con los testigos, con las partes ni con los abogados por ningún motivo. Tampoco deben hablar del caso con ninguna otra persona y, en cuanto a las conversa­ciones entre ustedes, deben reservar la discusión del caso pa­ra el momento de la deliberación final. Mientras se desarrolla la audiencia, desde luego, no debe hablarse y, en los recesos, deben evitarse los comentarios sobre el caso.


INSTRUCCIONES FINALES: MODELO

Señores del jurado:
Ahora que han concluido los debates ustedes deben pasar a deliberar para arribar a un veredicto. Es vuestro deber hacer­lo con absoluta imparcialidad y fuera de toda influencia ex­­­­traña. Les corresponde resolver basandose exclusivamente en las pruebas presentadas en esta audiencia con total prescin­dencia de cualquier elemento de juicio que pueda haber llegado a ustedes por cualquier otro conducto.
La apreciación de los hechos es función exclusiva del ju­rado y aún los comentarios que yo pueda hacerles en ese aspec­to son opiniones que ustedes pueden compartir o no. El dere­­­­cho, en cambio, es decir la ley aplicable y su interpretación, es tema de mi única incumbencia y ustedes deben ajustarse a e­so cualquiera fuera el punto de vista que personalmente ten­­­­gan.

a) SOBRE EL DELITO DE HOMICIDIO
De acuerdo a como ha quedado planteado el asunto lo prime­ro que debe tomarse en cuenta es el delito de homicidio, el que se encuentra contemplado en el art. 79 del Código Penal y consiste en matar a otro. Se lo llama homicidio simple o, tam­bién, homicidio doloso y se requiere, para incurrir en él, que se haya causado la muerte de un semejante en forma voluntaria, es decir con conocimiento e intención de hacerlo. Pero se en­tiende que igualmente es voluntario el homicidio aunque no fuese el propósito de quien lo causó si era la inevitable con­secuencia de su acción y, también, si aún no siendo la conse­cuencia inevitable, tuvo conciencia de la posibilidad de que ocurriese y actuó de manera indiferente ante ella.

b) SOBRE EXENCION POR LEGITIMA DEFENSA
Se considera legítimo y conduce a la declaración de ino­­­cencia si el delito ha sido causado en defensa contra una a­­­gresión ilegítima que no ha sido provocada si el medio emplea­do era razonablemente necesario. Esto está contemplado en el art. 34 inc. 6º del Código Penal.
Se admite la legitimidad de la defensa cualquiera sea el derecho defendido, inclusive el derecho de propiedad sobre los bienes, pero se entiende que la racionalidad del medio emplea­do requiere que se emplee el que sea menos perjudicial entre aquellos al alcance de quien se defiende.

c) SOBRE EXENCION POR INIMPUTABILIDAD
Una persona está exenta de responsabilidad penal si resul­ta inimputable por razón de una afección mental. Esto está contemplado en el art. 34 inciso lº del Código Penal de acuer­do con el cual es inimputable quien no pudo comprender la cri­minalidad del acto o dirigir sus acciones debido a una altera­ción morbosa de sus facultades mentales o a un estado de in­­­consciencia.
Para que haya inconsciencia no se requiere la falta abso­luta de consciencia, es decir no hace falta que la persona se encuentre, por ejemplo, dormida o desmayada. De lo que se tra­ta es de una perturbación profunda de la consciencia de manera que la persona no pueda conocer que es lo que hace. No es ne­cesario tampoco que provenga de una causa patológica pero si es necesario que como consecuencia de esa imposibilidad la persona no pueda comprender la criminalidad de su acción o bien no este en condiciones de dirigir su conducta. Aunque no es necesario el origen patológico debe tratarse de un fenómeno anormal. No basta que se trate de una reacción incontrolada.

d) LA ATENUACION POR EMOCION VIOLENTA
Se incurre en el delito de homicidio de una manera espe­­­cialmente atenuada cuando la persona que lo comete se encuen­tra en un estado de emoción violenta que las circunstancias hacen excusable. Esto lo establece el art. 81, inc. lº aparta­do a) del Código Penal. Para que se de esta situación deben concurrir dos factores: por un lado un fenómeno psicológico caracterizado como violenta emoción entendiendose por violenta la emoción que tiene particular intensidad, y, en segundo lu­gar, una objetiva valoración de las circunstancias del hecho que lo hagan excusable.
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En consecuencia, el veredicto que ustedes deben alcanzar debe optar por alguna de estas variantes: el acusado es culpa­ble de homicidio simple, es inocente por haber obrado en legi­tima defensa de su derecho, es inocente por haber actuado en situación de inimputabilidad o es culpable de homicidio ate­­­nuado por la e­moción violenta.
Las consecuencias legales de vuestra decisión, vale decir, el castigo o las medidas aplicables, no es tema de la incum­­­­­bencia del jurado y no debe influir en la decisión. Tales con­secuencias serán fijadas posteriormente por mi en considera­­­­­ción a los demás factores legales pertinentes.
Una vez que se retiren a deliberar ustedes deberán desig­nar un decano, que puede ser la persona de mayor edad o bien quienes ustedes elijan. A él le corresponderá dirigir las dis­cusiones y anunciar el veredicto final.
La decisión debe ser adoptada por unanimidad y es deber de cada uno poner todo el empeño en llegar a ella. Pero nadie es­tá obligado a declinar de lo que sea su honesta convicción. Sí es deber escuchar la opinión de los demás y estar dispuesto a cambiar la propia.
Para facilitar el recuerdo de estas instrucciones ustedes pueden contar, si asi lo requieren, con un memorandum escrito conteniendolas. Cualquier duda que pudiera surgir tendrán que hacermela saber por intemedio del funcionario que custodia la sala de deliberación y, en ese caso, les daré las aclaraciones pertinentes aquí en esta sala y en audiencia pública.



[1]Lo resaltado es una indicación opcional a criterio del juez y puede suprimirse si éste asi lo prefiere.

[2]Nuevamente la parte resaltada es opcional a criterio del juez. En el caso de una opción negativa debería incluirse aquí una indicación en contrario.