Delitos sexuales. Ley 25.087


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LA LEY 25087 DE DELITOS CONTRA LA INTEGRIDAD SEXUAL
(Algunos breves comentarios a raíz de la sanción de la ley)

NUEVA TERMINOLOGÍA
El cambio de la rúbrica (ya no son más “Delitos contra la honestidad” sino “Delitos contra la integridad sexual”)parecería responder al propósito de acabar con la mojigatería de las metáforas y los eufemismos para hablar del sexo. Sin embargo el delito de violación, ahora envia­do al último párrafo del art. 119, sigue utilizando el giro "acce­so carnal". Por más que ahora el núcleo verbal sea "abusar se­xualmente" es evidente que la figura se define, igual que antes de la reforma, por: "tener acceso carnal". Y eso es un giro literario para hablar de sexo sin usar palabras que son tabúes. Nuestros legisladores, aparentando ser fanáticos culturalis­tas terminan por caer, invariablemente, en la cursilería. Y de esa manera dejan sin resolver los problemas interpretativos. Por ejemplo, y sin ir más lejos, el acceso castigado ¿es exclusiva­men­te el practicado con el pene? La penetración con un objeto ¿no lo es?

VIOLACIÓN Y ESTUPRO
Otro propósito de la modificación en materia de violación es terminar con las disputas acerca de los distintos orificios corporales que pueden ser objeto de penetración sexual. Ahora está claro que resulta equivalente la penetración por cualquier vía. Más claro hubiera sido, sin embargo, si en vez de hablar metafóricamente de "vías" se hubieran especificado los orificios corporales que interesan; desde luego: la vagina, la boca y el culo. Por suerte, y aunque no tengo a mano la obra de Krafft-Ebing, (Psichopathía sexualis) no conozco que haya casos de penetraciones por otros orificios corporales, o "vías" como las llaman nuestros recatados legisladores. Al menos parece un poco difícil pensar en orificios nasales o auriculares penetrados por un pene.

El estupro del art. 120 ahora es mucho más comprensivo. Pueden ser víctima tanto varones como mujeres y la edad es dieci­seis y no quince años ¿Era una reforma necesaria?

PUBLICACIONES PORNOGRÁFICAS
Otra reforma interesante: la de las publicaciones pornográficas del art. 128. La pornografía --que seguimos ignorando qué es exactamente-- no debe proporcionarse a menores de 14 años. Quiere decir que pese al culto capitalista al mercado que se ha impuesto en este tiempo, se impide el acceso al mercado que más tiende a demandar esa clase de productos: quienes ingresan a la pubertad están --aquí y ahora y en todos los tiempos y luga­res-- interesa­dí­simos en conocer sobre el sexo. Por supuesto que los muchachos de esa edad seguirán buscando y consiguiendo esos materiales con el aliciente extra de tratarse de cosas prohibi­das.

EXHIBICIONES OBSCENAS
En materia de "números vivos", o sea con las exhibiciones obscenas del art. 129, se completa la sistemática del sexo de los menores: es delito la exhibición a menores de 13 años con pres­cindencia de que estos últimos quieran (¡y cómo no iban a que­rer!) ver la exhibición. La diferencia de las edades mencionadas en los artículos 128 y 129 conduce a la siguiente conclusión: a los chicos que están en el período intermedio entre trece y catorce años (o sea en la plena eferves­cencia de la pubertad) está prohibido mostrarles espectácu­los o materiales porno­gráficos pero pueden hacérseles exhibicio­nes obscenas.

RAPTO
La reforma en materia de rapto es otra exquisitez digna de las preciosas ridículas de Moliére. Ya no se habla más de las "miras deshonestas". Ahora se trata de "menoscabar la integridad sexual" y vale lo mismo que la víctima sea mujer u hombre. La cosa no es grave en la figura básica que se define por la acción de sustraer o retener lo que supone un grave delito contra la libertad que, de todas maneras, es apropiado castigar. El proble­ma surge con los menores de 16 años en cuyo caso el castigo se impone por el propósito de menoscabo por si sólo. Por ejemplo, en el caso más que frecuente de la muchacha de quince años que se sustrae voluntariamente de la casa de sus padres para irse con el novio ¿cuándo se dirá que este último tiene propósito de menosca­bo sexual?

EXCUSA ABSOLUTORIA
Un acierto de la nueva ley es la supresión de la excusa absolutoria del matrimonio con la ofendida. Ahora hay una extin­ción de la acción penal por avenimiento. En este último concepto caben el matrimonio, la unión concubinaria, la indemnización pecuniaria, etc.

La redacción empleada, sin embargo, es otra perlita digna de hallarle significaciones inconscientes.

132. [En los delitos previstos en los artículos 119: 1º, 2º, 3º párrafos, 120: 1º párrafo y 130 la víctima podrá instar el ejercicio de la acción penal pública con el asesoramiento o representación de instituciones oficiales o privadas sin fines de lucro de protección o ayuda a las víctimas. Si ella fuere mayor de dieciséis años podrá proponer un avenimiento con el imputado. El Tribunal podrá excepcionalmente aceptar la propuesta que haya sido libremente formulada y en condiciones de plena igualdad, cuando, en consideración a la especial y comprobada relación afectiva preexistente, considere que es un modo más equitativo de armonizar el conflicto con mejor resguardo del interés de la víctima. En tal caso la acción penal quedará extinguida; o en el mismo supuesto también podrá disponer la aplicación al caso de lo dispuesto por los artículos 76 ter y 76 quáter del Código Penal.]

Por empezar está claro que el sujeto de los distintos predicados es la víctima, cosa de por si anómala en un código penal. En segundo lugar se le permite, ¡¡a la víctima!!, proponerle algo al imputado pero se omite prever la aceptación de este último. Sólo se habla de la aceptación por el tribunal. Está claro que esa aceptación está prevista en resguardo de la misma víctima con lo que sigue ignorándose la voluntad del imputado. La extinción, entonces, se produce, por ejemplo, con la aceptación por el tribunal de que la proposición indemnizatoria de la damnificada armoniza con el resguardo de sus intereses y, consecuentemente, con total prescindencia de que el autor del hecho acepte o no hacerse cargo del pago.

Hubiera bastado un conocimiento elemental del Derecho Civil para saber que una propuesta debe ser aceptada por su destinatario para que éste quede obligado por ella. En realidad es una cuestión de sentido común y es la regla del art. 1144 del Código Civil. Una propuesta aceptada por un tribunal no es fuente de ninguna obligación. Al menos mientras siga vigente el art. 499 del Código Civil. De cualquier manera la cuestión tendrá que tener solución por aplicación de otra norma civil, el art. 1145 del Código que permite entender que el hecho de que el imputado se valga de la exención equivale a un consentimiento tácito.

La exención, por otro lado, es aplicable a las distintas hipótesis de abuso sexual con lo que quedan excluidos los casos agravados con penas de ocho a veinte años. Quedan incluidos, en cambio, los casos de sometimiento sexual gravemente ultrajante lo que no parece demasiado coherente con la idea misma de la agravación. Pero lo más importante es que quedan excluidos los casos de rapto consentido ya que, por definición, son los casos de víctimas menores de dieciséis años. Esto es más incoherente porque, precisamente, si hay algún caso en que el avenimiento parece la mejor solución se trata, precisamente, de aquellos casos de la muchacha que se fuga de la casa paterna para irse con el novio.